
En el colegio Erik Erikson, uno de los pilares de la metodología es el desarrollo emocional y social de los niños. Se promueve mediante la mejora de competencias clave que abarcan desde el autoconocimiento emocional y el compañerismo hasta la participación y el desarrollo del pensamiento crítico y el manejo de conflictos desde un enfoque cognitivo-emocional y social. Sabemos que las emociones y la conducta están influidas por varios factores, algunos se refieren a la interpretación de los eventos, de las expectativas y del uso del lenguaje que usamos para describir lo que sucede, lo que sentimos y queremos. Es por ello que la formación social y emocional está inmersa en la cultura del colegio, la cual se visualiza en todo lo que hacemos; desde el estilo de interacción que tenemos con los alumnos y los padres de familia y la participación de los maestros dentro del salón y en el recreo, así como en los diálogos de retroalimentación con los alumnos por conductas inconvenientes, ya sean grupales o individuales, así como en las actividades específicas que viven los alumnos en un taller de inteligencia emocional que se cursa desde primero hasta sexto de primaria..
El énfasis se pone en la complejidad de las interacciones entre los niños y con los adultos cercanos. Comienza con la observación de otros niños y avanza hacia el juego y trabajo colaborativo, potencializando el compañerismo y el juego en colaboración con dos o más niños donde se contribuyen o incorporan ideas de otros. El punto culminante es que los alumnos puedan realizar acciones autónomas que beneficien a la comunidad escolar y a su entorno más cercano, reconociendo cómo su comportamiento puede afectar a los demás. De tal manera que el acoso escolar es desalentado y no es bienvenido.
En el manejo de conflictos sociales, hay un enfoque que se centra en la progresión de la capacidad del niño para manejar desacuerdos. Inicia con la asesoría para comprender y manejar las reacciones iniciales inconvenientes para el propio niño y propiciar que soliciten ayuda al adulto para manejar los conflictos que se presenten hasta llegar a la meta de aprender a poner límites y poder negociar una solución a un conflicto con otro niño de manera autónoma. Finalmente, el niño debe ser capaz de anticipar si una solución funcionará y participar en mediar conflictos entre otros niños.
En resumen, describimos el desarrollo socioemocional como un proceso integral y jerárquico donde los niños pasan de la simple expresión de sentimientos y necesidades a la gestión compleja de sus propias emociones y la dirección activa de interacciones sociales, la colaboración y la mediación dentro de un grupo comunitario.
El énfasis en el desarrollo socioemocional es como un plan de construcción de puentes: comienza asegurando los cimientos internos (manejo de Emociones y desarrollo cognitivo), luego extiende las estructuras de soporte a las figuras de autoridad (Relaciones con adultos), y finalmente, permite la construcción de caminos complejos de doble vía con los compañeros (Relaciones con otros niños y Solución de Conflictos) para garantizar que la estructura social escolar (Comunidad) se mantenga sólida y cooperativa.
A continuación les presentamos el caso de Pedro, ocurrió hace algunos años en el Colegio y trata de cómo se pudo aprovechar un conflicto para resolverlo y convertirlo en un aprendizaje grupal.
Chatea con nosotros